Sangrados Anomalos

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Sangrados anómalos

Un número importante de las mujeres que acuden a la consulta del ginecólogo lo hacen por un problema de menorragia o sangrados menstruales excesivos. Además de ser un trastorno en la calidad de vida, la menorragia se erige en primera causa de anemia en los países occidentales. Los tratamientos farmacológicos pueden ayudar a restablecer las menstruaciones normales y evitan recurrir a la histerectomía o extirpación del útero.

La menorragia se define como hemorragia uterina excesiva que se produce en varios ciclos consecutivos de una mujer en edad fértil. Es difícil detectar este problema, porque el exceso en la cantidad de sangrado es un dato subjetivo. “En ocasiones, acuden mujeres a la consulta pensando que tienen menstruaciones más abundantes de lo normal y cuando las analizamos vemos que en realidad están dentro de los límites de lo no patológico.

La percepción de las menstruaciones es subjetiva y tenemos que atenernos a lo que nos dicen las pacientes para hacer un diagnóstico.La medida objetiva es una cuantía superior a los 80 mililitros por cada menstruación o a una duración del sangrado que exceda los siete días.

El perfil de la mujer afectada es de entre 35 y 49 años. Además de la pérdida en la calidad de vida, este trastorno es el motivo más frecuente de anemia en los países occidentales.

Cuando una mujer sospecha que tiene menorragia, el ginecólogo debe determinar cuál es la causa. En la mitad de los casos se debe a un problema de tipo orgánico, como un tumor uterino, un pólipo localizado en el endometrio o un problema de hipertiroidismo o de hipotiroidismo. Lo más probable es que el tratamiento de estas alteraciones tenga como consecuencia la desaparición de la menorragia.Sin embargo, en la mitad restante de casos el médico se encuentra ante una causa desconocida, o bien con que la menorragia está producida por el implante de un dispositivo intrauterino (DIU).

Hace 25 años, el tratamiento aplicado en el 90 por ciento de las pacientes era la histerectomía o extirpación del útero, a pesar de que en el 50 por ciento de las mujeres histerectomizadas por menorragia, el útero era normal.Con la introducción de nuevos fármacos y de otras técnicas menos agresivas que la cirugía como el dispositivo intrauterino liberador de levonorgestrel, ahora se puede limitar el uso de la histerectomía.El especialista recuerda que cuando la causa de la menorragia no es orgánica, la paciente puede beneficiarse del tratamiento con anticonceptivos orales que reducen el 43 por ciento de la hemorragia y del dispositivo intrauterino que consigue una disminución del 90 por ciento de estos sangrados. Si no se quiere recurrir a una alternativa contraceptiva, existe el tratamiento con ácido metafémico o traxenámico que no elimina la posibilidad de concepción.Los casos resistentes, en los que las hemorragias se mantienen abundantes a pesar de la terapia farmacológica pueden tratarse con la opción quirúrgica. Los abordajes más eficaces son la ablación endometrial (extirpación del endometrio) y la histerectomía.