Rejuvenecimiento facial con plasma – Lifting Vampiro.

Este no es un nuevo método ya que hace varios años que se utiliza, pero que se hizo conocido para mucha gente cuando se sometió a él en marzo de 2013 Kim Kardashian. Ella misma se encargó de colgar fotos sacadas durante el tratamiento en las que aparecía con el rostro ensangrentado y con cara de dolor. Las imágenes en las que se la ve ensangrentada producen la sensación de que fue sometida a un tratamiento muy diferente  del que se hizo.

Es un tratamiento altamente efectivo, inocuo, poco doloroso, pero si un poco molesto, en el que se inyectan al paciente mediante micro pinchazos de menos de 2 milímetros de profundidad, plasma con factores de crecimiento procedentes de su propia sangre. Las molestias que produce son las mismas que un tratamiento de mesoterapia facial, ya que el método que se utiliza para la inyección del plasma es idéntico.

Se comienza mediante la extracción de unos 7 mililitros de sangre del paciente (aproximadamente la mitad que en un análisis normal). Para ello se centrifuga la muestra de sangre de manera que se logra que se precipite y se separe en dos partes visiblemente detectables: la inferior de color roja (los glóbulos rojos) y una superior de color amarillento formada por las plaquetas. Se obtiene de esta forma el plasma rico en factores de crecimiento autógenos, concentrado de plaquetas de la propia persona.

Al concentrado de plaquetas se le añade ácido hialurónico y posteriormente se inyecta la mezcla a muy poca profundidad en la piel, mediante multitud de pequeños pinchacitos superficiales. Parte de ese plasma mancha la piel al administrarlo y es el causante de que en las fotos se vea toda ensangrentada  y potencia su imagen de sufrimiento.

Estas infiltraciones de sangre o inyecciones de plasma rico en plaquetas (PRP), actúan como regenerador celular, estimulando el crecimiento de nuevo colágeno y otras sustancias que dan soporte y elasticidad a la piel, trabajando de dentro hacia fuera. Una vez inyectadas empezarán a liberar los factores de crecimiento que estimularán la síntesis de colágeno.

La duración del tratamiento es de poco más de media hora, no requiere más que una crema anestésica unos minutos antes de su realización y al terminar el paciente se va sin tener ninguna molestia y puede realizar su actividad normal.

El efecto empieza a notarse en torno al mes de aplicación y puede durar hasta un año, siendo recomendable realizar una nueva aplicación cada seis meses. Los lugares de aplicación más frecuentes son el rostro, cuello,  escote y dorso de manos. También ofrece buenos resultados en las estrías.

El PRP se utiliza también con éxito en traumatología y en tratamientos de recuperación de deportistas.