Indicaciones de la ecografía prenatal

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Indicaciones de la ecografía prenatal

La ecografía es el método de exploración imprescindible en el ámbito del diagnóstico prenatal. Tiene unos momentos clave de aplicación.

Contrariamente a lo que pasa con los adultos, el feto percibe la ecografía porque nota las vibraciones, oye ruidos y reacciona a ellos, retrotrayéndose. Hasta ahora, no existe constancia alguna de que este método de exploración sea peligroso para el embrión. Asimismo, tampoco representa ningún riesgo ni dolor para la embarazada.

Debe practicarse por personal especialmente cualificado, preparado y acreditado para este tipo de ecografías. Igualmente se requieren equipos ecográficos de alta definición, dotados de tecnología como el Doppler color y la tridimensión, que nos permiten descubrir detalles muy precisos de toda la anatomía fetal.

Se realizan varias ecografías durante la gestación, deben ser un mínimo de tres, pero en muchos casos suelen ser más.

Indicaciones de la ecografía prenatal

Según la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) y siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial para la Salud (OMS), deberían realizarse al menos tres ecografías durante un embarazo sin complicaciones.

• La primera entre las 8ª y 12ª semanas para el diagnóstico del embarazo.
• La segunda entre las 18ª y 20ª semanas para el diagnóstico de malformaciones fetales.
• La tercera a partir de las 34ª y 36ª semanas para controlar el crecimiento fetal.
• Se recomienda otra ecografía alrededor de la 30ª semana en población con alto riesgo de malformaciones y en gestantes diabéticas.

Como es sencilla, inocua y barata es la técnica que más se utiliza dentro de las pruebas prenatales para el seguimiento del embarazo. Para realizarla, el médico desliza un dispositivo llamado transductor sobre la tripa de la embarazada o lo introduce por la vagina, según lo avanzada que se encuentre la gestación.

Riesgos: segura tanto para la mujer como para el bebé, siempre y cuando se use adecuadamente y por personal médico y sea necesario obtener información médica sobre el embarazo. La mujer siente presión a medida que se mueve el transductor pero el procedimiento no es doloroso.

Se debe evitar el uso casual y las ecografías no realizadas en clínicas durante el embarazo.