Impotencia

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Disfunción eréctil

En España hay aproximadamente unos 2,5 millones de varones con este problema y de ellos solo un 12% se tratan.
Las causas suelen ser orgánicas en la mayoría de los casos, especialmente en edades avanzadas. En los más jóvenes (menores de 40 años aproximadamente) suele deberse, por regla general, a factores psicológicos.

Es muy importante que los varones afectados por disfunción eréctil entiendan que estos problemas se pueden tratar, pero que para ello se requiere el diagnostico correcto de un profesional, con el fin de evaluar lo más adecuado en cada caso.

Para combatir este problema, disponemos de varias opciones. El profesional evaluará los hábitos del paciente: si es fumador, si tiene obesidad, si es sedentario, como es su relación con su pareja, etc. Todos esto factores están vinculados en muchos casos con los problemas de erección y si queremos corregir esta debemos tratar de modificarlos en la medida de lo posible.

El tratamiento médico sería una de las opciones y a través de este ofrecemos tres líneas que en muchos casos resultan eficaces para mejorar la problemática.

La primera opción de tratamiento médico, es el la farmacológica. Existen varios medicamentos eficaces con los que generalmente se obtienen buenos resultados. Cada uno de ellos tiene sus peculiaridades, por lo que es muy importante que sea el médico quien recete el más adecuado en cada caso.

Estos medicamentos por si solos no provocan la erección, pero logran potenciarla y mantenerla cuando surge un poco de excitación.
A través de internet se ofrecen multitud de compuestos que aparentemente son los mismos que receta el médico, pero que en la mayoría de los casos la única similitud es el nombre.
Es muy importante comprar estos medicamentos en una farmacia, ya que es la única forma de asegurarse de que la composición es la que receta nuestro médico.

La segunda opción de intervención es la aplicación de inyecciones intracavernosas. Una terapia más incómoda, por lo que sólo se da en pacientes que no pueden tomar la medicación porque está contraindicada. Estos tienen un mecanismo de acción totalmente diferente ya que actúan relajando las arterias del pene y el tejido esponjoso, por lo tanto provocan la erección.

Se les llama también “prótesis farmacológica”. En manos de un inexperto pueden provocar una erección demasiado prolongada, con daño en el tejido esponjoso del pene, que puede ser irreversible.

Una tercera opción es la prótesis de pene. Aproximadamente, entre un 10-15% del cómputo general de estos pacientes no responde a los fármacos, por tanto, sólo en estos casos, se deberá aplicar esta técnica.
Para hacer el implante se requiere de una pequeña incisión y el paciente puede estar en casa en menos de 48 horas. El objetivo que buscamos es darle dureza al pene, lo que le va a permitir mantener relaciones sexuales satisfactorias.
La erección con esta prótesis es diferente a la erección fisiológica, pero le permitirá mantener relaciones sexuales con penetración. Además, los dispositivos están cada vez perfeccionados y dan mejores resultados.

Es muy importante que esta intervención la realice un experto ya que el número de complicaciones posteriores a la cirugía puede ser importante y frecuente.

Todas las disfunciones, aunque sean de tipo orgánico, suelen llevar añadidos factores psicológicos, por lo que es recomendable hacer una terapia psicosexual.
En pacientes cuya disfunción sea de tipo psicológico, este sería el primer tratamiento que deberían realizar, sobre todo cuando son hombres muy jóvenes.

Como complemento a la medicación, existe una técnica novedosa y aún poco habitual, que es la fisioterapia del suelo pélvico. Con ella no se logra la erección, pero si mejorar su calidad cuando se produce.
El suelo pélvico forma parte del mecanismo de erección y control eyaculatorio, por lo que es una pieza clave en las relaciones sexuales.
En la mayoría de los cosos el trabajo fisioterapéutico es beneficioso. Se comienza en la clínica, aprendiendo los ejercicios y la forma de realizarlos y después se continúan en casa.
Se busca que la persona conozca la musculatura de la zona y la ejercite para que ayude a mantener la erección.
La disfunción eréctil se puede tratar, pero hace falta consultar con los profesionales adecuados.

Es importante tener en cuenta, que el tratamiento de la impotencia consiste en algo más que poner el pene duro. Se trata además de esto, de abordar las causas del problema y tratar de ponerle soluciones a través de una decisión terapéutica que puede ser muy variable.