Ictus

page2_img1

Ictus

El ictus representa la segunda causa de muerte en la población, después del infarto al corazón.

Pueden ser de dos tipos:
• Infarto cerebral: por el cierre de una arteria del cerebro. Constituye aproximadamente el 85% de los casos.
• Hemorragia cerebral: por la rotura de la pared de una arteria del cerebro. Representa aproximadamente el 15% restante.

Los infartos cerebrales, a grandes rasgos, pueden ser debidos al estrechamiento progresivo de una arteria - hasta llegar a su cierre - por el engrosamiento de su pared debido a la arterioesclerosis. A ello contribuyen los factores de riesgo vascular: tabaco, hipertensión, diabetes, colesterol alto, … .
Pero a veces la causa es un “coágulo” que se forma en el interior del corazón cuando el paciente sufre una arritmia llamada “fibrilación auricular”; sale despedido por la circulación arterial y tapona una arteria del cerebro. Esta arritmia, cuando es crónica, se detecta fácilmente al hacer un electrocardiograma; pero con cierta frecuencia aparece por momentos, haciendo más difícil su diagnóstico.

El tratamiento de estos dos tipos de infartos es diferente. En los debidos a la arterioesclerosis utilizamos medicamentos tipo aspirina, que hacen más líquida la sangre dificultando la unión de las plaquetas entre si para formar el trombo.
Por el contrario, en los infartos cerebrales debidos a un coágulo que se forma en el corazón empleamos anticoagulantes (el conocido Sintrom, o los nuevos anticoagulantes orales), que fluidifican la sangre con más intensidad al impedir la acción del sistema de la coagulación.

Las hemorragias cerebrales suelen darse en pacientes que sufren hipertensión.

Las revisiones médicas periódicas –los llamados “chequeos médicos”- son importantes porque sirven para detectar la mayoría de los trastornos antes descritos, cuyo tratamiento reduce sustancialmente el riesgo de ictus y sus consecuencias.