Cáncer vesical

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Cáncer vesical

Es un tumor frecuente en la población, con una relación importante con el consumo de tabaco, estando además asociados a elementos ambientales, anilinas, trabajos con irritantes mucosos, etc.

En Occidente y Europa, es más frecuente en los varones, siendo la relación hombre/mujer de 3.8 a 1. En España por razones poco claras, la incidencia en varones es 7 veces mayor que en mujeres, encontrándose en las ultimas estadísticas anuales, que el tumor vesical ocupa el 4to puesto entre los tumores que afectan al sexo masculino, con una incidencia anual de 33/100.000 nuevos casos año.

Aproximadamente cada año, se diagnostican unos 11.000 nuevos casos en varones por unos 1.500 en mujeres.
El signo más importante de alarma y que debe orientar el diagnóstico, es la aparición de sangre en la orina sin otra sintomatología (HEMATURIA ASINTOMÁTICA).

Esta hematuria, que naturalmente asusta a quien la padece, tiende a desaparecer espontáneamente. En muchos casos, al atribuirse erróneamente a una infección urinaria, y tratarla con antibióticos con la referida “normalización” de la orina, se cae en el error de creer que la causa ha sido infecciosa, produciéndose un retraso diagnóstico que pone en peligro la vida.

Totalmente diferente es la hematuria imperceptible diagnosticada por un análisis de orina, (MICROHEMATURIA), cuyo origen tumoral es excepcional.

En el 70 % de los pacientes con cáncer vesical, el tumor asienta en la membrana mucosa de la vejiga, con una “superficialidad” que permite tratarlo por medio de instrumental endoscópico introducido por las vías naturales (Resección transuretral). Una vez analizado el tumor, y conocidas sus características, se plantea la necesidad de otros tratamientos, o la posibilidad de realizar solamente su control con un seguimiento adecuado.

En el 30 % de los casos, el tumor en el momento del diagnóstico ha penetrado en la pared muscular de la vejiga, la posibilidad de curación es menor y en general se emplean cirugías que retiren la vejiga (Cistectomía Radical), asociadas antes o después a tratamientos generales con quimioterápicos adecuados.

A modo de recordatorio resumir algunos conceptos:

• Orinar con sangre no es normal y se debe tomar como un signo de consulta urgente. La orina con sangre sin otro síntoma (hematuria monosintomática) no tiene origen infeccioso.
• En varón fumador de más de 50 años, la hematuria monosintomática, tiene como primera sospecha diagnóstica la existencia de un tumor vesical.
• El diagnóstico rápido y el tratamiento adecuado, al igual que en otras patologías tumorales, son los elementos que establecen las posibilidades de curación.